¿Cómo evaluar la gestión de una copropiedad al finalizar el año?
- Accuro SAS
- 16 dic 2025
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El cierre de año es uno de los momentos más estratégicos para las copropiedades, porque permite revisar si la operación fue eficiente, si los procesos se ejecutaron como estaban planeados y si la administración funcionó con los estándares técnicos y financieros esperados. Evaluar la gestión no es un ejercicio subjetivo, sino un proceso estructurado basado en indicadores, cumplimiento de protocolos y resultados medibles que revelan la salud operativa de la propiedad horizontal.
La revisión financiera es uno de los pilares principales. Estudios del sector muestran que cerca del 32% de las copropiedades en Colombia presentan desviaciones superiores al 15% entre su presupuesto y su ejecución real. Este desfase suele originarse en un inadecuado cálculo de gastos recurrentes, mantenimientos no programados o una proyección deficiente del comportamiento de la cartera. Por eso, el cierre de año debe incluir una comparación detallada entre lo presupuestado y lo ejecutado, junto con un análisis del flujo de caja y de la sostenibilidad para el año siguiente.
Otro punto crítico es el estado de los mantenimientos preventivos y correctivos. Datos del Consejo Colombiano de Ingeniería Mecánica indican que alrededor del 70% de las fallas en ascensores, sistemas eléctricos o plantas de emergencia provienen de mantenimientos insuficientes o tardíos. Evaluar la gestión implica verificar si los cronogramas se cumplieron, si los proveedores operaron bajo las normas técnicas aplicables y si los equipos clave cerraron el año en condiciones óptimas para garantizar continuidad operativa.
La seguridad también debe ser objeto de un análisis riguroso. Los incrementos de movilidad y visitas durante los últimos meses del año evidencian fallas de control cuando no existe un protocolo sólido. Según datos del sector seguridad, durante los meses de noviembre y diciembre el flujo de visitantes en copropiedades aumenta entre un 18% y un 25%, lo que exige mayor precisión en rondas, monitoreo y registro de accesos. La evaluación de fin de año debe medir si estos protocolos funcionaron, si se registraron incidentes y qué ajustes son necesarios para el año entrante.
La gestión administrativa también deja indicadores importantes. La actualización de inventarios, la vigencia de las pólizas, la ejecución de contratos y la respuesta oportuna a los requerimientos de los residentes determinan la calidad de la operación. En promedio, una copropiedad recibe entre 45 y 70 solicitudes mensuales entre PQRS, requerimientos y trámites. Evaluar tiempos de respuesta, trazabilidad y cierre de casos permite identificar oportunidades de mejora en la atención y en la estructura de procesos.
Finalmente, la evaluación debe integrar un componente humano y comunitario. La convivencia, la comunicación interna y el cumplimiento del reglamento reflejan la salud social de la copropiedad. Los estudios de convivencia urbana muestran que el 40% de los conflictos en propiedad horizontal se originan por fallas en comunicación y desconocimiento de normas.
Esto evidencia que, además de evaluar sistemas y procesos, es necesario revisar el impacto de las estrategias pedagógicas y de la gestión social implementada durante el año.
Una evaluación completa no solo identifica aciertos y debilidades: construye la ruta para el siguiente año. En Accuro realizamos este proceso con un enfoque técnico y multidisciplinario que integra operación, seguridad, mantenimiento, finanzas y comunidad, asegurando que cada decisión esté respaldada por datos, metodología y experiencia.





